Los fraudes a través del correo electrónico no pretenden anunciar nada, sino que están específicamente ideados para estafar.
Los fraudes por medios electrónicos, también llamados scam, estafas o timos, son estafas que habitualmente llegan a través de mensajes por correo electrónico, que tratan de engañar a los destinatarios y conseguir dinero. Los mensajes de este tipo de estafas siempre traen buenas noticias. Nos ha tocado la lotería, nos han elegido para un puesto de trabajo o somos los afortunados de recibir una herencia millonaria.
Están muy relacionados con el spam y pueden llegar a confundirse, pero los fraudes a través del correo electrónico no pretenden anunciar nada, sino que están específicamente ideados para estafar. Van a por el dinero de las víctimas a través de toda clase de engaños y timos. Al igual que ocurre con el spam, se aprovechan del envío de miles de mensajes, esperando a que alguna de las víctimas caiga en la trampa. Algunos de los casos más típicos son estos:
- ¡Tenemos un puesto de trabajo para ti! Antes de comenzar, necesitamos que nos hagas un pequeño ingreso económico para formalizar el papeleo.
- ¡Enhorabuena! Te ha tocado la lotería. Para recibir el premio, solo tendrás que pagar un adelanto económico para que podamos gestionarlo.
- ¡Has recibido una herencia millonaria! Simplemente tienes que adelantarnos una cantidad para los costes y te la haremos llegar íntegramente a tu cuenta.
El método más común es el e-mail, pero también usan todo tipo de servicios de mensajería o incluso a través de páginas web. Para que la estafa se complete, es necesario mantener una interacción e intercambio de mensajes con el ciberdelincuente detrás del fraude, respondiendo al correo o a través de un formulario.
Si la víctima pica y contesta al mensaje, se activa la maquinaria. Los creadores del timo enviarán a la víctima tantos correos como sean necesarios para convencerla. En ocasiones también presionan a las víctimas con falsos plazos límite para que envíen el dinero cuanto antes.
Cómo reconocerlo
Con el tiempo, los creadores han ido mejorando su técnica y su gramática, y han perfeccionado sus ganchos, haciéndolos más creíbles. Pero hay determinadas características comunes que los distinguen.
- Mala redacción. El texto de la mayoría de estos correos cuenta con una redacción muy pobre y están llenos de faltas de ortografía, ya que suelen ser traducciones de otros idiomas mal hechas. Muchos de ellos llegan directamente en inglés.
- El asunto del e-mail suele ser genérico. Pueden incluso no tener relación con el cuerpo del mensaje.
- Rara vez se dirige a la víctima por su nombre.
- Enlaces y adjuntos. Puede incluir archivos adjuntos, y casi siempre uno o más enlaces en el cuerpo del e-mail.
- Solicita que se haga algo. El motivo del mensaje suele ser una “llamada a la acción”: que el destinatario abra un adjunto, que acceda a algún enlace o deje sus datos.
Consejos básicos y prevención
- Nunca contestes a este tipo de correos o mensajes. No solamente llegan a través del correo electrónico, sino que pueden hacerlo a través de cualquier vía, como redes sociales o apps de mensajería.
• Desconfía de mensajes de alguien desconocido o que te ofrezcan un chollo. Si es demasiado bueno para ser verdad, probablemente no lo sea.
• Fíjate en la redacción del correo y en el destinatario. La mayoría de estos fraudes están muy mal escritos, y el destinatario del e-mail procede de direcciones desconocidas o sospechosas.
• Si dudas, comprueba la información. Busca y contrasta en internet opiniones acerca de lo que se te está ofreciendo.
• Si eres víctima de alguna de estas estafas, compártelo y denuncia.
Fuente: Libro ‘GuíaBurros: Ciberseguridad’, de Mónica Valle.

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